

Su relación con otras especies introducidas
o nativas suele responder a una relación predador-presa que supone una serie
amenaza para las especies ya de por sí en peligro como Gallotia gomerana,
Gallotia simonyi, Gallotia intermedia, Callandrella rufescens, Fringilla
teydea polatzeki, Saxicola dacotiae, Pyrrhocorax pyrrhocorax. Además de la amenaza directa sobre estas especies
también suponen problemas sanitarios para el hombre y ponen en peligro la
dispersión de semillas llevadas a cabo por los lagartos del género Gallotia sin
que realicen ninguna dispersión secundaria. Es tal el problema que representan
que existe una legislación para el control de su invasión, además de las
campañas de erradicación y esterilización que se dan en Canarias.
Esta
situación no es exclusiva de Canarias pues en muchos lugares del mundo se
repite este patrón de amenaza; notablemente en Estados Unidos, donde las
estimas indican una pérdida anual de 1,4 a 3,7 y de 6,9 a 20,7 mil millones de
ejemplares de pájaros y mamíferos, respectivamente. Este depredador introducido
en el siglo XV supone, junto con la rata negra, una amenaza para el 26% de las
especies del Libro Rojo de los Vertebrados de Canarias y por sí solo amenaza un
8% de las especies de aves, mamíferos y reptiles en peligro crítico de la UICN
a nivel mundial. En Canarias, representan el depredador de 68 especies
distintas, de las cuales 5 mamíferos, 16 aves, 15 reptiles y 32 invertebrados.
Su amplia distribución se debe a la dispersión por el hombre, que suele
abandonar estos animales con gran capacidad de crear poblaciones.
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