martes, 8 de octubre de 2013

Opuntia

Las opuntias son un amplio género de cactus que se caracteriza por crecer mediante segmentos, cladodios o "palas". Los segmentos son auténticos tallos con la capacidad de producir nuevas ramas (palas), hojas y flores. 

Se conocen aproximadamente unas 250 opuntias, todas originarias de América y viven desde el nivel del mar hasta unos 3000 m de altura. En Europa se conocen desde el regreso de los primeros conquistadores y se consideran invasoras. En Canarias, primer territorio no americano donde se plantaron las tuneras, dos especies se catalogan como invasoras y otras tantas se encuentran en los bordes de caminos o asociadas a las casas terreras. Entre las primeras encontramos a la conocida y apreciada tunera o chumbera, la que produce los higos picos y también la fuente de una industria de obtención de colorantes naturales a partir de las cochinillas que se cultivan en sus tallos o palas.

Hay dos chumberas que muestran morfotípos similares pero con ciertas características que las diferencian. En ambas plantas las palas miden entre 30-50 cm y las espinas son pequeñas y poco numerosas, desaparecen en las palas adultas. Pueden llegar a medir 3-4 metros de altura. Encontramos diferencias en el color de la flor y el tono de las palas. Una de ellas tiene la flor amarilla y palas algo azuladas mientras otra produce flores naranjas y las palas son verdosas. Esta sería Opuntia maxima (foto inferior). Tiene una amplia distribución, se puede observar desde el cardonal húmedo hasta el monte verde y el pinar.


Otra tunera naturalizada en las islas, considerada invasora, es la tunera india, Opuntia dillenii. Esta especie tiene las palas más pequeñas que la tunera común, entre 20-30 cm. Porte erecto de hasta 2 metros. Además de estas peculiaridades morfológicas la tunera india se caracteriza por el color rojo de la pulpa del fruto. La tunera india crece en todo el cinturón costero de las islas siendo rara por encima de los 300 metros. Esta especie se puede observar en  los tabaibales y cardonales más xéricos,

Las tuneras en Canarias son quizá, el ejemplo más claro de necesidad de control pero de imposibilidad de erradicación. Nunca desaparecerán de nuestros campos de labor, ni sería bueno que así sucediese, pero debemos evitar que sigan propagándose en los espacios de Canarias.
Cuando se trata de áreas pequeñas colonizadas por Opuntia, el control mecánico, de arranque manual, o con maquinaria pequeña como rastrillos, palas, etc., es el mejor método para eliminar estas especies, sin afectar al resto de especies.  En los casos de poblaciones más grandes, puede realizarse una corta enérgica desde la base de la planta y en los restos  que quedan en el suelo, regarlos y cubrirlos con plásticos para favorecer los hongos patógenos.

En todos los casos el material arrancado se debe llevar a un gestor de residuos autorizado, y es recomendable restaurar la zona con la reintroducción de las especies autóctonas.

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