Las serpientes son reptiles
que se caracterizan por la ausencia de extremidades. Estos reptiles en
todos los casos son depredadores y algunos no existe animal que pueda
depredarlos en Canarias.


Esta especie de escasos requerimientos ecológicos y de gran
adaptabilidad podría suponer una amenaza para la fauna autóctona además de un
vehículo de transmisión de enfermedades. La amenaza no afectaría sólo a sus
presas (principalmente animales de pequeño tamaño), sino a los depredadores
autóctonos, dándose fenómenos de competencia. Por otra parte, esta especie
muestra especial afinidad por los roedores a la hora de alimentarse, con lo
cual la amenaza se ve ligeramente reducida aunque la transmisión de
enfermedades no tenga la misma suerte.
A diferencia de otras especies invasoras, las poblaciones de serpientes
son controladas con un cierto esmero por parte de la administración pública.
Hasta el año 2010, la Comisión parlamentaria de Medio Ambiente y Ordenación del
Territorio de Gran Canaria desembolsó 236.434 euros para erradicar la citada
Culebra Real Californiana. Dicha actuación no ha cesado hasta hoy día y se
intensifica a medida que se conciencian de la amenaza que podría suponer para
la fauna. Aun así el método más eficaz para evitar la aparición de estas plagas
es la precaución para evitar fugas y las medidas legales en contra de la
liberación de estos animales
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